12 reglas para la conversación civil

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Nota del editor: Las siguientes reglas para la conversación civil fueron escritas en 1692 por el influyente jurista inglés Matthew Hale en una carta a sus hijos. ¡Es asombroso lo bien que aguantan más de tres siglos después! (El texto ha sido abreviado y reformateado del original).


1. Nunca digas nada por una verdad que sabes o crees que es falsa. Mentir es una gran ofensa contra la humanidad misma; porque donde no se tiene en cuenta la verdad, no puede haber una sociedad segura entre hombre y hombre. Y es una herida para el hablante; porque, además de la deshonra que le trae, ocasiona tanta bajeza de mente que apenas puede decir la verdad, o evitar mentir, incluso cuando no tiene la necesidad de hacerlo. Con el tiempo llega a tal punto, que así como otras personas no pueden creer que él dice la verdad, él mismo apenas sabe cuándo dice una falsedad.

2. Como debe tener cuidado de no mentir, debe evitar acercarse a él. No debe equivocarse, ni hablar en positivo de nada para lo que no tenga más autoridad que informe, conjetura u opinión.


3. Que tus palabras sean pocas, no sea que te robes la oportunidad de adquirir conocimiento, sabiduría y experiencia escuchando a aquellos a quienes callas con tu “charla impertinente”.

4. No sea demasiado serio, ruidoso o violento en su conversación. Silencia a tu oponente con razón, no con ruido.


5. Tenga cuidado de no interrumpir a otro mientras habla. Escúchalo y lo entenderás mejor y podrás darle la mejor respuesta.



6. Considere antes de hablar, especialmente cuando el negocio sea de actualidad. Sopesa el sentido de lo que quieres decir y las expresiones que piensas usar. Las personas desconsideradas no piensan hasta que hablan; o hablan y luego piensan.


7. Cuando estés en compañía de personas ligeras, vanidosas, impertinentes, deja que la observación de sus faltas te haga más cauteloso, tanto en tu conversación con ellos como en tu comportamiento general, para evitar sus errores.

8. Tenga cuidado de no encomiarse a sí mismo. Es una señal de que tu reputación es pequeña y se hunde si tu propia lengua debe alabarte.


9. Habla bien de los ausentes siempre que tengas la oportunidad adecuada. Nunca hables mal de ellos ni de nadie a menos que estés seguro de que se lo merecen, y a menos que sea necesario para su enmienda, o para la seguridad y beneficio de otros.

10. No se burle ni se burle de la condición o los defectos naturales de ninguna persona. Tales ofensas dejan una profunda impresión.


11. Tenga mucho cuidado de no pronunciar palabras de reproche, amenaza o rencor a ninguna persona. Cuando se reprendan las faltas, hágase sin reproche ni amargura. De lo contrario, el reproche perderá su debido fin y, en lugar de reformar, exasperará al ofensor y dejará al reprobador justamente expuesto al reproche.

12. Si una persona es apasionada y te habla mal, ten piedad de ella antes que sentirte enojado. Descubrirás que el silencio o las palabras muy amables son la mejor venganza de los reproches. O curarán al hombre enojado y harán que se arrepienta de su pasión, o serán un doloroso reproche y castigo para él. Pero, en cualquier caso, preservarán su inocencia, le darán la reputación de sabiduría y moderación y mantendrán la serenidad y la compostura de su mente.